En el año 1100 un grupo de monjes benedictinos, edificaron un monasterio donde poder rezar y meditar austeramente.
300 años más tarde, el Cardinal Della Rovere, conocido como Papa Giulio II, gran mecenas de artistas como Michelangelo y Raffaello, hizo construir al lado de este monasterio su Villa, donde todavía existen los blasones cardinalicios y papales que con el tiempo no se han deteriorados.
Hoy, estos edificios cargados de historia, poder y leyendas, después de un período de decadencia, han sido restaurados con gran atención, dando lugar a un exclusivo hotel de 4 estrellas ,cuyo nombre deriva de la familia "Della Rovere".










